Puedo decir que he evolucionado, que la madurez va haciendo hueco en mi vida o simplemente que ya voy comprendiendo y resignándome al juego de vivir. Sin embargo, la idea enmascarada es la más evidente, el tiempo pasa.
El tiempo no perdona ni espera. Comprendes su pasar, cuando sentad@ en una poltrona comienzas a hacer un balance de la vida, y mirando al espejo ves un rostro que guarda la experiencia del dolor, la crudeza de la nostalgia, la ilusión por el amor, la inmensa insatisfacción de una profunda ignorancia marcada por una carencia de saber infinita que el tiempo y sólo el tiempo condiciona.
Comprendes que el tiempo pasa para ti, cuando evitas las reuniones llenas de mediocridad y dejas de participar en conversaciones de “egos inflados”. Cuando pasas de besar a sentir los besos. Cuando deseas aprender y empaparte de la gente humana (en peligro de extinción), que se ría de sus errores y sea humilde con sus triunfos. Cuando comprendes en la importancia del alma y en el valor de la verdad.
Aprendes a valorar el paso del tiempo, cuando la desesperación por “realizar” se sella a fuego en tus entrañas, y un día vuelves a recordar, que cada historia particular tiene de nuevo un final marcado por el propio tiempo.
SIN SABERES, SIN SABORES...
Otra noche más fundida entre el cansancio y un insomnio permanente que sacude mis pensamientos y me invita a reflexionar. Sé que mis anhelos de ayer ya no son los de hoy y las distancias entre lo presente y el mañana cada vez son más grandes.
Escucho las agujas del reloj y ya no sé si es el camino de la madurez, o la llegada de la locura, lo que me hace no creer ni en la verdad ni en la mentira, ni en la libertad ni en la atadura. Así como usted que lea mis letras, no entenderá la borrachera que embriaga mis manos y atormenta a mi pluma.
Revuelco mi cuerpo en este colchón al que juro, no le tengo apego. Las sabanas se entrelazan entre mis piernas, mientras me sucumbo en una gran decepción cobarde de “no se que”. Puede que todas mis acciones sean esclavas del miedo a perder.
Ahora se, que la ilusión no es eterna, y toda acción no correspondida, merma. No existe lo lleno ni el vacío, pues ambos quedan rellenos de su esencia. La incertidumbre puede conformarse como estilo de vida, y como fuerza sencilla, la creencia.
Para el amor nunca hubo medicina, y los menos afortunados, rebeldes por condición, luchando por romper su espina, tararearán alguna canción de joaquin sabina.
No existe el valor que guarde cobardía, ni la mirada vacía. No existe verdad sin mentira, ni el silencio como melodía. No hay razón sin locura, más si de algo estoy segura, es que la tristeza da la destreza, y nunca herimos al corazón, sino a la cabeza.
No hay finalidad para escribir como lo hago, no hay euforia ni desolación, no hay reclamo, y aquello que espero, nunca existió.
¿TODO PASA?Creo que aún me queda tiempo, me lo hicieron recordar los libros que guardo y que aún no he leído; ahora que lo pienso, quizá no los leo para seguir pensando que aún me queda tiempo.
Y todo ese tiempo, lo invertiré en crear mil cosas que no valgan para nada, y en ello incluyo experiencias, objetos, metas, ilusiones… ; pero en el momento que las cree, serán tan importantes para mí, que incluso lloraré por algunas. Nada más lejos de la realidad, y la importancia subjetiva que les otorgue podría hasta causarme risa en un futuro. Lo cierto a todas luces, es que somos completamente prescindibles para la historia.
Mientras llore, recordaré que cada lágrima será el símbolo del ciclo humano, reímos para comprender el alivio del dolor, y lloramos para saber que la vida también nos depara alegrías. Estamos programados para trabajar, y trabajamos por recompensas extrínsecas (dinero), a la par que recibimos autoestima, reforzamos nuestro sentido de auto-eficacia, y vamos edificando sobre nuestro sentimiento de utilidad.
Intentamos dar discursos lógicos, e incluso nos ponemos a escribir unas líneas creyéndonos que estamos inspirados, todo para lanzar un tupido velo a la realidad más cruda, no somos nada.
Como dijo el Buda: "... Los hombres, que pierden la salud para juntar dinero,
y luego pierden el dinero para recuperar la salud
y por pensar ansiosamente en el futuro,
olvidan el presente de tal forma, que acaban por no vivir
ni el presente ni el futuro, viven como si nunca fuesen a morir,
y mueren como si nunca hubiesen vivido..."
Si algo tengo claro, es que se envejece no por el paso del tiempo, sino cuando se deserta un ideal y se pierde la ilusión. En este caso, soy vieja. Sin embargo, tengo tan pocas ganas de realizar, que intentaré esconderlo para poder “sobrevivir” sin agarrarme a la amargura.
No lo haré nunca por medio de libros cuyo título sea “Actitud mental positiva”, “Aprende a ser feliz”, o “Tú tienes el poder”. Me valdrá con cantar una canción en la ducha, no vivir esperando que la vida sea justa (y velar por ello, es perder el tiempo), miraré a las personas a los ojos, contemplaré un amanecer por año, por cada limón que tenga haré una limonada y llamaré a mi abuela a cualquier hora, sin que me importe que esté en el cielo
ENTRE METÁFORA Y METÁFORA....
Chiquillo, me das tu mano. ¿Qué quieres que te diga? , ¿qué te explique la metáfora de tu vida?
Cuando te sientes en la orilla de tu soledad, Juega con la arena de tus ilusiones.
Observarás el mar de la incertidumbre y quizá entonces, las olas de tus fuerzas, se estrellarán contra los arrecifes de tus temores.
Observarás el mar de la incertidumbre y quizá entonces, las olas de tus fuerzas, se estrellarán contra los arrecifes de tus temores.
La brisa marina del desaliento, se juntará con el aire de tu decepción, y solo con las espumas de tu llanto, comprenderás que la vida, entre tanto, se vive con amor.
Crecerás entre vaivenes, pero has de aceptar el curso de tu desarrollo. Intenta disfrutar de lo que tienes y cuando lo necesites, busca apoyo. Sentirás rabietas y frustración, soledad y desconsuelo, comprenderás lo que es el amor, conocerás al error y al ruego.
Sabrás lo que es un “no”, escucharás el “adiós” y el “hasta luego”, verás al cambio con temor y matarás el dolor en cualquier vino de crianza, cuando sientas que alguien, traicionó tu confianza.
Posteriormente, algún día, verás que te has hecho mayor. Comprobarás que has conseguido muchos propósitos con destreza, así como cuando te equivocabas al confundir la capacidad de negar y rechazar con: FORTALEZA.
Continuarás puliéndote, pero no busques tallador, ¡hazlo por ti y con tu dote!, ¡nunca te sometas por temor!
Habrás aprendido a aceptarte, y a mirar muchas cosas de forma positiva. Razonarás con mucho esmero, que tus padres en su labor cometida, lo hicieron lo mejor que supieron, y al fin los considerarás, lo más grande de tu vida.
Tendrás que utilizar a la responsabilidad, como la luz de tu linterna, y sabrás que ninguna tempestad, por más que dure, será eterna.
Y como todo humano, llegarás a viejo, y lo interiorizarás cuando un niño como tú ahora, te de su mano, y te pida consejo.
Sólo espero que seas capaz de reaccionar, ante una mirada perdida, que se acerca a preguntar, la metáfora de su vida.
LO MÁS DIFÍCIL: DESCUBRIR LA SENCILLEZ
No siempre que el pescador sube en su barca, se dirije a pescar, quizá lo haga para evadir la mente...
Del mismo modo que el oyente no siempre escucha música para bailar, sino para sucumbir en sus recuerdos....
No todo el que se lanza a escribir tiene algo que decir, y así estoy yo en este momento.
Dejaré mis dedos comenzar, y entre tanto ya lo hago, dejaré mi mente volar y comenzaré diciendo:
Estoy convencida, “las personas”, somos un tema interesante, y olvidarnos de ello sólo nos convierte en menos humanos. A parte de los nuevos códigos superficiales que subyacen al individuo, tal que así, en muchas ocasiones somos vistos como “votos”, “compradores”, “Un elemento productivo”… fuera de todo esto, tenemos emociones y sentimos.
¿Quién no ha sentido alguna vez que la vida se le descoloca y le viene demasiado grande? Yo en muchas ocasiones, me he sentido acorralada por la cordura, quizá esto no es sino, el primer síntoma de la locura (otra forma de vivir..) ¿Quién no se ha encontrado decepcionado, confundido o atemorizado? ¿Quién no ha sufrido un desamor? ¿Quién no ha pensado alguna vez “si hoy no me hubiera levantado…”? Son cuestiones humanas.
Más, sin embargo, dejamos pasar la vida entre tanto y tanto. Nos empeñamos en mirar el árbol y nunca el bosque, sólo añoramos cuando perdemos, sólo entonces valoramos. Pero señores, más allá de nuestra propia sepultura, nunca podremos llegar a mirar, por eso hay que exprimir el presente, como lo que es, “nuestra única oportunidad”.
Todo es bastante más sencillo de lo que parece, bastaría con interiorizar que resulta absurdo llorar sin aprender, que es necesario luchar por tus metas y poseer cierto afán de superación, que resulta indispensable hacer las cosas por uno mismo así como aprender en cabeza propia, nunca en la ajena.
Habría que asimilar, que la vida te da además de lo que te quita. Debería quedar prohibido no ser nosotros mismos ayudando como contrapartida al fomento de la autenticidad y la empatía hacia los demás. Habría de ser obligación decir cada día a las personas que te importan que las quieres, porque si algo tengo claro, es que quizá mañana… sea demasiado tarde.
El arma más entrenada debería ser la sonrisa, la recompensa más deseada el abrazo, el mejor sustento la comunicación. Pero quizá la solución sea, no esperar nada, sólo así, podremos agradecer de corazón
Un despligue de alas para continuar planeando
Quedaste quieto ante mí, no se si pidiendo mi vuelta o cediéndome el camino a marchar. Tomé la senda que de forma insidiosa apartaba mi cuerpo de tus aposentos, más a cada paso, con la mirada marchita en mi pasar, anhelaba que en tal desconcierto también tú te estuvieras sucumbiendo, quizá por la utopía de imaginar algún encuentro entre esta multitud de cabos desatados.
No te preocupes, no es tu culpa, quizá todo esto tan sólo sea producto del pecado, de aquel fruto no mordido en nuestro caso. Probablemente todas esas señales que me invitan a conducir en una dirección sólo las puse yo, y por más que busco algún letrero que diga “stop”, no lo encuentro.
Demasiada fuerza de voluntad necesaria para ir frenando poco a poco, aún no la tengo, no. Si giro hacia lo radical, el freno de mano puede andar muy lejos, mis dedos muy paralizados, y la excusa demasiado a mano. Podría preferir quedar asentada en una sala de espera sin esperanza, imaginando sueños que mantengan mi cuerpo, y quizá mañana, despertar pensando que algo en mi vida puedo cambiar, o que merece vivir por algo.
Tomaré un baño de agua tibia, mientras fumo un cigarro, escucharé alguna canción que me invite a olvidarte, y mientras lo intente, volveré a pensarte. Bésame o niégame ese manjar que muchas ya conocen, camina hacia mi, o definitivamente, vete. Poco me importa no volver a verte si ya has dejado en mi la huella de tu existencia, quizá como una bocanada de aire libre de olor a canela, que ya no se, si me libera de forma apacible, o me condena.
Pese a todo, se que en algún momento, volverá tu imagen, y en medio de la noche, con un vacío patente, vuelva a recordar las caricias que algún día existieron, y mientras sustituyas mi cuerpo, seguirás siendo mi pecado.
Si pierdo los ojos, aprenderé a utilizar el tacto. Si pierdo las piernas, aprenderé a caminar soñando, más si te pierdo aprenderé a interiorizar que nunca te tuve…
Sólo espero que seas capaz de reaccionar, ante una mirada perdida, que se acerca a preguntar, la metáfora de su vida.
LO MÁS DIFÍCIL: DESCUBRIR LA SENCILLEZ
No siempre que el pescador sube en su barca, se dirije a pescar, quizá lo haga para evadir la mente...
Del mismo modo que el oyente no siempre escucha música para bailar, sino para sucumbir en sus recuerdos....
No todo el que se lanza a escribir tiene algo que decir, y así estoy yo en este momento.
Dejaré mis dedos comenzar, y entre tanto ya lo hago, dejaré mi mente volar y comenzaré diciendo:
Estoy convencida, “las personas”, somos un tema interesante, y olvidarnos de ello sólo nos convierte en menos humanos. A parte de los nuevos códigos superficiales que subyacen al individuo, tal que así, en muchas ocasiones somos vistos como “votos”, “compradores”, “Un elemento productivo”… fuera de todo esto, tenemos emociones y sentimos.
¿Quién no ha sentido alguna vez que la vida se le descoloca y le viene demasiado grande? Yo en muchas ocasiones, me he sentido acorralada por la cordura, quizá esto no es sino, el primer síntoma de la locura (otra forma de vivir..) ¿Quién no se ha encontrado decepcionado, confundido o atemorizado? ¿Quién no ha sufrido un desamor? ¿Quién no ha pensado alguna vez “si hoy no me hubiera levantado…”? Son cuestiones humanas.
Más, sin embargo, dejamos pasar la vida entre tanto y tanto. Nos empeñamos en mirar el árbol y nunca el bosque, sólo añoramos cuando perdemos, sólo entonces valoramos. Pero señores, más allá de nuestra propia sepultura, nunca podremos llegar a mirar, por eso hay que exprimir el presente, como lo que es, “nuestra única oportunidad”.
Todo es bastante más sencillo de lo que parece, bastaría con interiorizar que resulta absurdo llorar sin aprender, que es necesario luchar por tus metas y poseer cierto afán de superación, que resulta indispensable hacer las cosas por uno mismo así como aprender en cabeza propia, nunca en la ajena.
Habría que asimilar, que la vida te da además de lo que te quita. Debería quedar prohibido no ser nosotros mismos ayudando como contrapartida al fomento de la autenticidad y la empatía hacia los demás. Habría de ser obligación decir cada día a las personas que te importan que las quieres, porque si algo tengo claro, es que quizá mañana… sea demasiado tarde.
El arma más entrenada debería ser la sonrisa, la recompensa más deseada el abrazo, el mejor sustento la comunicación. Pero quizá la solución sea, no esperar nada, sólo así, podremos agradecer de corazón
Un despligue de alas para continuar planeando
Quedaste quieto ante mí, no se si pidiendo mi vuelta o cediéndome el camino a marchar. Tomé la senda que de forma insidiosa apartaba mi cuerpo de tus aposentos, más a cada paso, con la mirada marchita en mi pasar, anhelaba que en tal desconcierto también tú te estuvieras sucumbiendo, quizá por la utopía de imaginar algún encuentro entre esta multitud de cabos desatados.
No te preocupes, no es tu culpa, quizá todo esto tan sólo sea producto del pecado, de aquel fruto no mordido en nuestro caso. Probablemente todas esas señales que me invitan a conducir en una dirección sólo las puse yo, y por más que busco algún letrero que diga “stop”, no lo encuentro.
Demasiada fuerza de voluntad necesaria para ir frenando poco a poco, aún no la tengo, no. Si giro hacia lo radical, el freno de mano puede andar muy lejos, mis dedos muy paralizados, y la excusa demasiado a mano. Podría preferir quedar asentada en una sala de espera sin esperanza, imaginando sueños que mantengan mi cuerpo, y quizá mañana, despertar pensando que algo en mi vida puedo cambiar, o que merece vivir por algo.
Tomaré un baño de agua tibia, mientras fumo un cigarro, escucharé alguna canción que me invite a olvidarte, y mientras lo intente, volveré a pensarte. Bésame o niégame ese manjar que muchas ya conocen, camina hacia mi, o definitivamente, vete. Poco me importa no volver a verte si ya has dejado en mi la huella de tu existencia, quizá como una bocanada de aire libre de olor a canela, que ya no se, si me libera de forma apacible, o me condena.
Pese a todo, se que en algún momento, volverá tu imagen, y en medio de la noche, con un vacío patente, vuelva a recordar las caricias que algún día existieron, y mientras sustituyas mi cuerpo, seguirás siendo mi pecado.
Si pierdo los ojos, aprenderé a utilizar el tacto. Si pierdo las piernas, aprenderé a caminar soñando, más si te pierdo aprenderé a interiorizar que nunca te tuve…
De vedad eres un persona sensacional, me encanta como escribes lo que para ti es una realidad, que muy pocos sabrán entender.
ResponderEliminarSolo la elite.
En enamora.